viernes, 25 de julio de 2014


REVISTA HOGAR Y REVISTA MADRE

 



 
La revista Hogar es una revista para toda la familia que circuló en Medellín en la década del 50. Su director era Aquileo Sierra y la imprimía la Editorial Bedout. En la Sala Antioquia solo se tiene la número 1 de septiembre de 1953.                                                                        
Sus artículos hacen referencia a la vida en el hogar, consejos de cómo ser un esposo ideal, lecciones de corte y jardinería, cuentos y poemas, consejos de moda y maquillaje, salud, arte, cocina, publicidad, entre otros temas relacionados con el matrimonio y los hijos.

 
  
 
 

AL OÍDO DE LAS DAMAS

 

El esposo ideal

Debe pedir permiso para ir hasta la esquina a comprar cigarrillos. Debe permitir que ella le compre la ropa a su gusto  y comer sólo lo que ella considere bueno, y no protestar cuando le sirve a la noche la comida que sobr´al mediodía.
     No debe soñar siquiera con ejercer autoridad alguna dentro de la casa que él mantiene con su trabajo. Debe aceptar el lugar de la casa que ella le designe. Debe recibri a sus suegros y hermanos políticos con los brazos abiertos y agasajarlos en toda forma, y en cambio cuidarse mucho de molestarl a ella con la cisita de sus propios parientes.
     Debe dar al mal humor de ella el nombre de "nervios" y ceder a sus caprichos para tranquilizarla. Debe comprender que una criatura nerviosa, delicada y susceptible tal como ella es no puede levantarse temprano para preparar el desayuno a un hombre que es, al fin y al cabo, nada más que el esposo.
     Debe ser un padre modelo y trabajar como un esclavo para procurar a sus retoños todas las ventajas de que gozan los hijos de los demás, pero sin pretender tomar parte activa en su educación ni en la formación de sus caracteres. Eso corre exclusivamente por cuenta de ella.
    Debe ser sentimental y romántico como los héroes de las novelas que propaga la radio. Debe besar a su mujercita con pasión aunque ella omita a veces por cansancio arreglarse un poco y peinarse. No debe olvidarse jamás de alabarla y decirle que para él no existe otra mujer más bella en el mundo.     No debe jamás tomar lo que ella hace como una cosa natural. Por el contrario debe onsiderarlo todo como la expresión máxima de su laboriosidad y talento.
     Debe ganar mucho, mucho dinero, pero sin permitir que sus ocupaciones le roben el tiempo destinado a ella.
     No debe jamás protestar por las cuentas y gastos extras. Esa es más o menos la clase de esposo que a toda mujer le agradaría tener, y no es de extrañar que no loconsiga nunca. Porque un fenómeno semejante no existe.
 
 
 
 
 

 
 

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