jueves, 20 de marzo de 2014

Historia del Río Medellín

El Río Medellín : historia gráfica. Publicado en 1997 por Instituto Mi Río
El río Medellín, a pesar de la belleza de su entorno natural nunca alcanzó a tener el encanto que tuvo la quebrada Santa Elena entre los medellinenses. Aquí no fueron frecuentes las escenas de grupos de familias y amigos que se reunían a disfrutar de los encantos de la naturaleza, los paseos de olla y el baño en sus aguas mansas.

A sus mejores y más hondos charcos, que los tenía en abundancia, acudían generalmente los muchachos. El del Puente de Colombia, por ejemplo, fue muy popular entre los vagos. Estos utilizaban sus barandas como trampolín para lanzarse hasta lo más profundo del charco y era uno de sus lugares preferidos para la diversión y el alboroto.

Cobertura de la quebrada Santa Elena, 1941. Francisco Mejía


Entre los argumentos expresados en su momento por los gestores de la cobertura de la quebrada Santa Elena, estaba la apariencia de este sector, a solo una cuadra del Parque de Berrio y a media del Palacio de Gobierno: una alcantarilla abierta atravesaba el lugar.

Sin embargo, la cobertura no solo era necesaria para resolver un problema sanitario: prestaba además un gran servicio al desarrollo industrial, comercial y urbanístico, al ganar para éste, el espacio que antes ocupaba la quebrada Santa Elena.

La cobertura de la quebrada, en el trayecto entre las carreras sucre -47- y Junín -49-, estuvo seriamente entorpecida por el sectarismo político de entonces. Las obras se llevaron a cabo alrededor de 1930. Aún no operaba en la ciudad el impuesto de Valorización.

Mientras el río Medellín empieza a perfilarse como el eje de crecimiento y desarrollo urbanístico de la ciudad debido a la construcción de grandes y modernos puentes, la quebrada Santa Elena va quedando casi cubierta en su totalidad.

El Río Medellín a la altura de la calle 30, 1949. Carlos Rodríguez.

En 1949, actividades como el lavado de ropa, de carreteras de tiro y de vehículos de transporte siguen vigentes. Los tramos del río aún sin canalizar son de libre acceso y no presentan mayor riesgo. En los años 50 la ciudad estaba orientada en un sentido norte-sur y tenía como eje geográfico el río Medellín. El Plan Piloto Para Medellín, ya había establecido como requisito para lograr la reorganización y crecimiento de la ciudad, la urgente creación de un sistema vial paralelo al río y el desarrollo lineal de la ciudad a lo largo del mismo.

Las obras de rectificación y regularización del río cambiaron definitivamente el paisaje urbano de la ciudad. En 1957, la Junta de Gobierno, creó la Junta de Canalización del Río Medellín, para que todas las entidades vinculadas directa o indirectamente con las obras de la rectificación pudieran intervenir en su ejecución, sostenimiento y vigilancia.

Recta del río Medellín frente al Poblado, 1941-1945. Francisco Mejía

Río Medellín, 1943. Carlos Rodríguez

La Sociedad de Mejoras Públicas asumió la dirección de la obra de rectificación del río en 1940. Las industrias, algunos comerciantes y varios particulares prestaron su ayuda en un primer momento. Más adelante el municipio se vio obligado a terminarla y mejorarla en todos sus aspectos.

Esta primera rectificación se hizo sin contar con los elementos hidráulicos necesarios para mejorar y acelerar el ritmo del trabajo. No hubo palas de vapor, dragas, martinetes, ni transporte mecánico. Gran parte se hizo a costa de la fuerza del hombre y a lomo de mula. En consecuencia, los trinchos o chiqueros no tuvieron la eficacia indispensable para contener las fuertes crecientes del río en tiempos de invierno.

Los vaciados de cemento que sustituyeron los primitivos chiqueros, no fueron eficaces para contener las crecientes del río, que más de una vez, los arrastraba, dejándolos abandonados en la mitad del lecho, represando algunos tramos, con el consiguiente peligro de graves inundaciones.

Biblioteca Pública Piloto. Gabriel Carvajal

La pérdida del valor estético que tenía el paisaje natural del río como consecuencia de las obras de canalización, la apertura de las nuevas arterias centrales de tránsito, la instalación de las torres de conducción de la energía eléctrica y la vía férrea que corría paralela a la corriente de agua, trató de subsanarse con el sembrado de jardines en las áreas de reserva, que aunque no le devolvieron al río su encanto natural, hicieron más grato el nuevo paisaje urbano.

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