jueves, 13 de febrero de 2014

Un breve recorrido por el Nadaísmo

Por: Gloria Aleyda Soto
Historiadora UdeA
 



Carta mecanuscrita de Gonzalo Arango. Archivo del movimiento nadaista
“Si el nadaísmo no te salva

No pongas el grito en el cielo

Ponlo en la tierra

Para que tiemble.”

Este poemita, como lo llamó Gonzalo Arango en una de sus cartas, lo hizo una noche con el comandante  Pablus  para que juntos se sacudieran la soledad  de la solapa donde se les  había  enroscado como  una soga.[1]
En el archivo del Movimiento  Nadaísta que conserva la Sala Antioquia, se puede encontrar esta carta y más correspondencia, también se conservan manuscritos y mecanuscritos de poemas y textos, artículos de prensa, entre otros. Estos documentos cuentan rasgos de la vida de aquellos poetas que a través de sus escritos pensaban darle un vuelco al mundo.

Haciendo un recorrido por el archivo nos encontramos en primer lugar con Gonzalo Arango, fundador del nadaísmo y quien  el pasado 18  de enero del 2014 cumpliría 83 años.  Él junto con un grupo de jóvenes indignados por la situación que el país afrontaba a finales de los años 50 y principios de los 60, dieron paso al nadaísmo, fruto del  fastidio por los preceptos religiosos, políticos y sociales de una dura época, que condujo a estos muchachos a pensar, decir, actuar  y escribir de una forma  tal que se ganaron el aprecio de muchos y el desagravio de otros tantos.
El archivo no solo nos permite visualizar las obras de los escritores nadaístas desde una mirada literaria, también nos permite ver la parte más humana de la persona. En documentos  como la correspondencia de Gonzalo Arango con familiares y amigos afloran la soledad, miedos, frustraciones, desengaños,  y  la angustia, sentimiento, este último, al que se refiere en una de sus cartas a su amigo ED:

 “QUERIDO ED: ¡SOY YO… GONZALO !
ANDO  ALGO DESENCUADERNADO  DEL ALMA ESTOS DÍAS. NO SÉ QUÉ ME PASA. UNA ANGUSTIA SIN MOTIVO. DEBE SER LA VIDA QUE ME RECUERDA QUE ESTOY VIVO. QUÉ MISTERIO ESTO DE ANDAR  POR LOS CAMINOS. NOS DESANGRAMOS POCO A POCO DE TANTO NO SABER  PARA QUE VIVIR. ¡CARAMBA, ALGO ANDA MAL  PARA QUE HASTA LOS POETAS NOS VOLVAMOS MALDICIENTES Y MALDITOS…”[2]

Con sus Familiares también tenía comunicación, a su padre Paco  le pedía disculpas por no haber sido lo que él hubiera querido  que fuera, y  a su madre siempre le escribía con detalles amorosos y de agradecimiento:
 “Querida madre: Gracias por tu carta  muy tierna y muy religiosa. Sin duda, tus consejos buscan por esos medios mi felicidad y mi salvación. Yo entiendo perfectamente tus  intenciones. Te agradezco esa preocupación constante por mi bienestar aquí en la tierra y en el más allá, sobre el cual no te quepa la menor duda de que es el que merezco y el que debo conquistar. De todos modos gracias.

Varias veces he leído tu carta, en la noche en los parques, en los momentos de mayor soledad. Esa lectura me comunica contigo, me acompaña espiritualmente  en una forma salvadora. Especialmente me gusta leer tu firma, llena de bondad y de inefable ternura con esos garabatos de mujer ajena  a la cultura….

Me gustaría  hablarte de mi vida con una gran esperanza. Decirte algo que te hiciera sentir orgullosa. Por ahora no entenderás el valor de lo que estoy haciendo, pues esa labor es puramente artística  y todavía desconocida. …” [3] 
Este paseo por los personajes que nos evocan una época en la que el pensamiento, la  búsqueda de libertad de acción y pensamiento, no estaría completo si no mencionáramos a Dario Lemos, también miembro fundador de este movimiento y de quien se dice  que llevó el nadaísmo hasta sus últimas consecuencias. Denominado como el poeta más fiel a sus ideales  afirmaba  que el nadaísmo:   “es  la única catástrofe digna y duradera en estos últimos cincuenta años” [4]. Fue el más nadaísta  de todos, vivió de una manera irracional para muchos, sumido en la pobreza y la enfermedad.  Alguna vez le preguntaron: ¿No querría vivir con dignidad? a lo que él contestara  “la dignidad está en la pobreza, porque la pobreza se merece y la riqueza se adquiere y adquirir es fácil”[5].
Acerca del poeta maldito como también era considerado, el nadaísta  Jaime Jaramillo Escobar afirma:   “El nadaísmo encuentra sus orígenes en el existencialismo , en la época de violencia  y en los poetas malditos, a los que da miedo leer. Pero Dario Lemos los leyó. Y quedó trazado su destino. Desde muy joven se dedicó al atentado  permanente  contra sí mismo, hasta reducirse a una silla de ruedas… en su “lemosina” como la llamaba. De todas las propuestas del nadaísmo  Darío Lemos escogió la más ignominiosa y la aplicó para si. De tal suplicio  brotó una honda  y hermosa  y auténtica poesía, lo cual es por lo demás un común  resultado de los suplicios.”[6]

Con Darío Lemos se puede hacer el contraste de los personajes que integraban el movimiento; unos poetas lograron que sus escritos fueran publicados y reconocidos; él en cambio, ni máquina de escribir tenía: “J: recibimos ayer tu carta para dos. Eduardo no conoce sus poemas publicados. Esquirla no llega a esta ciudad. Mis trabajos, poeta, nada que se pasan a máquina. Tendré que robar alguna porque tengo cositas que decir…” No fue si no, en sus últimos años de vida cuando su obra Sinfonías para una máquina de escribir fue publicada por Colcultura. Aquí encontramos apartes de la dedicatoria que quería para su libro.
 
 En el archivo también podemos encontrar las cartas originales de Darío Lemos escritas desde el hospital mental donde estuvo recluido. En una de ellas dirigida a Jota Mario Arbeláez,  justificaba  su estancia en el sanatorio de la siguiente manera:  
 “…Entonces llega el silencio  en este hospital y los bellos durmientes dejan mi cabeza clara, puedo ver y oler y sentir el sonido  que hace la tierra cuando mueve su huevo lizo en el cosmos. Y Yo? Yo porqué aquí, así, feliz?¡Hoy estoy aquí, porque necesitaba estar aquí, para después sentarme sonriente sobre el mundo¡...”[7]  
Una de sus últimas cartas fue enviada a José Gabriel Baena unos meses antes de su muerte[8]: “Maestro;  Cuando tenga mi silla  te visitaré  y tomaremos juntos un café…”carta que reposa en el archivo.

Al mundo que querían cambiar e idealizar los nadaístas, también entraron  a jugar los niños,  en ese recorrido por el nadaísmo, los documentos nos llevan a encontrarnos con la ternura infantil de María  de las  Estrellas. Su encanto angelical y su amor por la literatura y la poesía, la llevaron a mundos inimaginables en los que jugaba  con sus “caballitos de aire acondicionado”, “los dos payasos de la luna llena”   o “el paraguas del hongo”:         

“los hongos  nacen de una boñiga

Y se los comen las vacas

Y entonces nace otra boñiga

y se la comen los hippies…”[9] 

Aunque su paso por esta vida terrenal fue muy corto, su apego a la literatura no lo fue; cuenta de ello lo dan sus poemas y escritos que nos dejó, para enseñarnos que la vida sería más agradable si la viéramos con ojos de niños. Desde los cuatro años comenzó a publicar sus poemas en las revistas Clave de  sol  y Puesto de combate, y en los suplementos literarios  de los principales periódicos del país. Sus primeros poemas los escribió “cantando encima del mostrador  del ESCARABAJO  DORADO el almacén hipie de la calle  60 de Bogotá.”[10]. Su novela La casa del Ladrón desnudo con la cual se hizo acreedora del primer premio de literatura mágica, en el Congreso Mundial de Brujería celebrado en 1975, también da cuenta del gran talento de este pequeño ángel que nació en 1967 y murió en 1981.
 María de las Estrellas, foto de archivo de prensa 
Apartes de su novela “La casa del ladrón desnudo”:

“…Convertido en ladrón desnudo por dejarse robar las alas en el paraíso donde no había ladrones el ángel  ya no volvió a ser ángel. Porque Dios lo echó. Y como en la historia de Adán y Eva puso  un ángel de fuego en la puerta de atrás y con una espada en cada ala  para no dejar entrar al ladrón desnudo por si quería volver a robarse las de otro ángel…[11]
Siguiendo este recorrido con los niños, mencionamos a  Luis Ernesto   Valencia,  poeta infantil, quien con sus escasos 10 años vivió ligado íntimamente con el nadaísmo. Era conocido entre sus amigos poetas como  “Colibrí”, nombre de la canción  que su padre Elmo Valencia conocido como “el Monje Loco” compusiera y le dedicara a su hijo. Este niño poeta quien moriría en un trágico accidente un año después de haber nacido María de las estrellas y que al igual que ella, llevaba en sus venas la poesía,  era la mascota de los nadaístas  y “el Gigoló de los dioses” porque en palabras de Gonzalo Arango “vivía de nuestro amor  y nuestra gloria, pero era un astro  que irradiaba su luz propia.”

A su corta edad ya le profesaba el amor al nadaísmo  y a su padre, tal como se evidencia en uno de sus manuscritos a lápiz y que dice:
“BAJENME DE ESTA CUNA

QUIERO A ELMO

QUIERO A ELMO

POR NADAISTA”[12] .
Entre los poemas mecanuscritos que se encuentran de este pequeño en el archivo personal de los  nadaístas,  podemos mencionar a Dios, Angeles y Viaje espacial , entre otros.

“DIOS

Es grande como King-Kong

MISTERIOSO

Como el enmascarado de Plata

FUERTE

Como Batman

VERRACO

Como el ché Guevara”[13]    

“ANGELES

Yo no construiría  una pista de baile

Encima de una nube

Porque los únicos que la visitarían

Serían los ángeles

Y los ángeles no bailan go-gó”


VIAJE ESPACIAL

“Voy a subir

en un cohete

al cielo

para decirle a Dios

que le quite

con un estropajo

la mugre filosófica

a mi padre”[14]



 
En 1999 el Archivo del Movimiento Nadaísta fue donado por Jota Mario Arbelaéz a la Biblioteca Pública Piloto. El acervo documental existente es un gran aporte a la literatura y a la investigación en general. Este escrito es solo una pequeña muestra de lo que se puede encontrar en este archivo que habla de un movimiento  que marcó una época en la vida colombiana reflejada  entre lo artístico y lo humano.

 

[1]BPP. Sala Antioquia. Archivo del movimiento nadaísta . Gonzalo Arango. Correspondencia Cartaga 0023
[2]BPP. Sala Antioquia. Archivo del movimiento nadaísta, Gonzalo Arango. Correspondencia cartaga 0027.
[3] BPP.Sala Antioquia. Archivo personal del movimiento nadaísta. Gonzalo Arango.Correspondencia Familiaga 0009 “oleajes de la sangre” serie de cartas escrita a sus familiares.  
 
[4] Quiroga Cifuentes Álvaro. En: Revista  Magazín  dominical del Espectador  No. 131 noviembre 10 de 1985/ BPP/Sala Antioquia/Archivo personal del movimiento nadaísta
[5] Reseña Sinfonias para máquina de escribir  por Eduardo escobar. La guía de Bogotá.- Noviembre de 1985.BPP. Sala Antioquia. Archivo personal del movimiento nadaísta.
[6] BPP. Sala Antioquia. Archivos personales. Dario Lemos 
[7]   BPP. Sala Antioquia. Archivo personal del movimiento nadaísta. Correspondencia Darío Lemos.
[8] carta donada por José Gabriel Baena el 24 de enero de 1992 a la biblioteca Pública Piloto
[9] BPP/ Sala Antioquia/Archivo personal del movimiento nadaísta/María de las estrellas.
[10] BPP. Sala Antioquia. Archivo personal del movimiento nadaísta. María de las estrellas
[11]  Carrasquilla Castelo Leonor.  Cantos rodados, La Casa del ladrón Desnudo. María de las estrellas. Editorial Galería La maga Poesía. pg.78
[12] BPP/ Sala Antioquia/Archivo personal del movimiento nadaísta/Luis Ernesto Valencia/Miscenada 0222
[13] BPP/ Sala Antioquia/Archivo personal del movimiento nadaísta/Luis Ernesto Valencia/Miscenada 0222
[14] BPP/ Sala Antioquia/Archivo personal del movimiento nadaísta/Luis Ernesto Valencia/
 

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